Belén Polo Abogados gana un caso de extinción de alquiler de renta antigua

arrendamiento

 

La Audiencia Provincial de Ourense acaba de ratificar la sentencia del Juzgado de Primera Instancia que estimó la demanda de un cliente representado por Belén Polo Abogados, solicitando la extinción de un contrato de arrendamiento de vivienda en segunda subrogación, para su desalojo.

En dicha sentencia, el juez había declarado extinguido el único contrato suscrito el día 1 de octubre de 1962, rechazando que tanto el hijo del primer inquilino como la propia demandada, (su mujer) hubieran concertado sendos contratos de arrendamiento verbales con el propietario, y estableciendo que en virtud Disposición Transitoria Segunda de la Ley 29/1994 de Arrendamientos Urbanos, habiéndose subrogado ya el esposo de la demandada en el contrato, no cabía una segunda subrogación.

Recordamos que cuando hablamos de arrendamientos de renta antigua nos referimos a los contratos celebrados antes del 9 de mayo de 1985.

En este caso el propietario de la vivienda había suscrito un contrato de alquiler en 1962, y al fallecer el inquilino en 1981, el hijo de éste se subroga. En 1995 se actualiza la renta, y diez años después, fallecen el primer subrogado y el propietario arrendador, pasando el heredero de éste a demandar la extinción del contrato y desalojo por parte de la demandada, cónyuge del subrogado fallecido.

En el recurso de apelación, la demandada insistió en la existencia de un contrato verbal con el propietario, sin que se hubiese producido ninguna subrogación, y que después del fallecimiento de su marido, el arrendador aceptó su condición de arrendataria al recibir las rentas que directamente ingresaba en una cuenta bancaria

Sin embargo, la Sala entiende que “ni existió un contrato verbal entre el actor y la demandada, ni aquel consintió la novación del contrato por sustitución de la parte arrendataria”. Además, considera que tampoco cumple los requisitos legales para una segunda subrogación, como contemplan los apartados 3 y 4 de la citada Disposición Transitoria Segunda de la Ley de Arrendamientos Urbanos, sobre el plazo de comunicación de la subrogación al arrendador.

Según éstos, "una válida subrogación exige la comunicación formal, en el plazo de 3 meses desde el fallecimiento del arrendatario, del hecho mismo de su muerte y de la persona que desea subrogarse, pues es muy posible que sean varias las personas que puedan ejercer este derecho de subrogación”.

Esto impide que pueda considerarse que el conocimiento del fallecimiento del arrendador y de que la vivienda está siendo ocupada por un familiar con derecho a ejercer la subrogación, pueda ser considerado como un consentimiento tácito a la continuación del contrato.

En consecuencia, se declaró el contrato extinguido por no haber cumplido la arrendataria los requisitos exigidos legalmente para la validez de la subrogación, al no haber comunicado por escrito al arrendador el fallecimiento de su esposo ni su deseo de subrogarse en el contrato, por lo que, aunque por motivos diferentes a los contenidos en la resolución apelada, es confirmada. Podéis leer LA SENTENCIA AQUÍ.

En Belén Polo Abogados celebramos este nuevo éxito y le animamos a consultar con nosotros su caso y la viabilidad de su demanda en contratos privados en arrendamientos urbanos y propiedad horizontal.


 

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